Artrosis de rodilla

La artrosis (también conocida como osteoartritis) es una de las formas más antiguas y comunes de la artritis. La artrosis es una enfermedad crónica caracterizada por la desintegración del cartílago de las articulaciones que conduce a deformidad y dolor. El cartílago es una capa que recubre  la articulación que amortigua los extremos de los huesos y permite el fácil movimiento de las articulaciones con minimo roce y friccion. La desintegración del cartílago hace que los huesos se rocen entre sí, provocando rigidez, dolor y pérdida del movimiento en la articulación.

La artrosis es conocida por muchos nombres diferentes; por ejemplo, como enfermedad degenerativa de las articulaciones, osteoartrosis,y artritis degenerativa. Su médico puede optar por utilizar uno de estos términos para describir mejor lo que está sucediendo en su cuerpo, pero para nuestros propósitos, nos referiremos a todos estos como la artrosis.

En la actualidad, se estima que 27 millones de estadounidenses viven con artrosis. A pesar de la longevidad y la frecuencia de la enfermedad, la causa aún no es completamente conocida y no existe una cura. De hecho, muchos factores pueden jugar un papel en si o no usted sufrirá la artrosis, incluyendo la edad, la obesidad, lesiones o la genética. Su artrosis podría ser causada por uno o por una combinación de cualquiera de estos factores.

Hay varias etapas de la artrosis:

  • El cartílago pierde elasticidad y se daña más fácilmente por una lesión o por el uso.
  • El desgaste del cartílago ocasiona cambios en el hueso subyacente. El hueso se ensancha y pueden aparecer quistes en el cartílago. Crecimientos óseos, llamados osteofitos o espolones, se desarrollan cerca del extremo del hueso de la articulación afectada.
  • Algunos pedazos de hueso o cartílago flotan libremente en el espacio de la articulación.
  • El revestimiento de la articulación, la membrana sinovial, se inflama debido a la rotura del cartílago causando citoquinas (proteínas de la inflamación) y enzimas que dañan el cartílago aún más.

Los cambios en el cartílago y los huesos de la articulación pueden provocar dolor, rigidez y limitaciones en el uso del miembro. El deterioro del cartílago puede:

  • Afectar la forma y la composición de la articulación por lo que no funcionará sin problemas. Esto puede significar que usted cojee cuando camine o que tenga problemas para subir y bajar escaleras.
  • Causar que fragmentos de hueso y cartílago floten en el líquido de las articulaciones, causando irritación y dolor.
  • Causar que espolones óseos, llamados osteofitos, se desarrollen cerca de los extremos de los huesos.

 

Causas de la Artrosis de Rodilla

 

Si bien no hay una sola causa conocida de la artrosis, hay varios factores de riesgo que deben ser considerados. Conocer y controlar estos factores de riesgo puede ayudar a minimizar el riesgo, o incluso ayudar a prevenir el sufrir de la artrosis. Tenga en cuenta que si usted tiene alguno de estos factores de riesgo no quiere decir que definitivamente sufrirá de artrosis. Ningún factor de riesgo por sí sólo es suficiente para causar la artrosis, sino que es más probable que sea una combinación de factores de riesgo los que en conjunto causen la enfermedad.

Hay dos tipos distintos de la artrosis – primaria y secundaria. La artrosis primaria es del tipo asociado con el envejecimiento y se considera como de “uso y desgaste”. Mientras cuanta más edad tenga, más probable es que va a tener un cierto grado de artritis primaria. De hecho, si vivimos lo suficiente, la mayoría de nosotros experimentará la artrosis primaria, incluso si es sólo un toque. No hay causa aparente para este tipo de artrosis.

En cambio, cuando alguien es diagnosticado con artrosis secundaria, es porque hay una causa aparente de la enfermedad. En otras palabras, la ruptura del cartílago puede estar asociada a una lesión, la herencia, la obesidad o algún otro motivo.

A continuación se enumeran los factores de riesgo para la artrosis.

  • Edad: La frecuencia de la artrosis aumenta con la edad. Ya que el “desgaste” juega un papel importante en el desarrollo de la artrosis, mientras más años tenga, más se han utilizado las articulaciones. Aunque la edad es un factor de riesgo importante, no quiere decir que la artrosis es inevitable.
  • Obesidad: El aumento del peso corporal es un factor importante en el desarrollo de la artrosis, especialmente en las rodillas, que llevan la peor parte del peso en el día a día. Por cada kilo que sube, se agregan 3 kilos de presión en las rodillas y seis veces la presión en sus caderas. Dado que el aumento de peso poco a poco aumenta la presión sobre las articulaciones, el peso que aumente la década antes de tener síntomas de la artrosis, especialmente en edad mediana, juega un papel importante en la determinación de si va a tener artrosis o no.
  • Lesión o uso excesivo: Los atletas y las personas que tienen trabajos que requieren hacer movimientos repetitivos, como la jardinería, o manejando maquinas, tienen un mayor riesgo de desarrollar artrosis debido a lesiones y el aumento del estrés en algunas articulaciones. Es importante que los atletas aprendan a tomar precauciones para evitar lesiones y que la gente que realiza trabajos repetitivos modifiquen sus movimientos para reducir este estrés. Nota: Evitar los movimientos repetitivos, no debe interpretarse como no hacer ejercicio. El ejercicio moderado regular fortalece la articulación haciendo que sea más estable, por lo tanto, reduciendo el riesgo de artrosis en la articulación.
  • La genética o herencia: Es cada vez más claro que la genética juega un papel en el desarrollo de la artrosis, especialmente en las manos. Esto se manifiesta de muchas maneras. Las alteraciones hereditarias de los huesos afectan la forma o la estabilidad de las articulaciones y puede llevar al desarrollo de la artrosis. También es más común en las articulaciones que no encajan bien. Sólo porque usted tenga alguno de estos rasgos heredados, no significa que va a desarrollar artrosis. Sólo significa que su médico debe comprobarlo más de cerca y con mayor frecuencia para detectar signos y síntomas de la enfermedad.
  • Debilidad muscular: Los estudios de los músculos de la rodilla no sólo muestran que la debilidad de los músculos que rodean la rodilla puede llevar al desarrollo de la artrosis, sino también que los ejercicios de fortalecimiento para los músculos del muslo son importantes para reducir el riesgo.
  • Otras enfermedades y tipos de artritis:  Las personas con artritis reumatoide tienden a tener una mayor probabilidad de desarrollar artrosis. Además la hemocromotosis, o tener demasiado hierro, puede dañar el cartílago hasta el punto de deterioro crónico. La acromegalia, o el exceso de la hormona del crecimiento, también tienen efectos adversos en los huesos y las articulaciones y puede llevar a su desarrollo.

 

 

SINTOMAS DE LA ARTROSIS DE RODILLA

 

La artrosis es una enfermedad de las articulaciones. A diferencia de muchas otras formas de artritis que son enfermedades sistémicas, como la artritis reumatoide y el lupus sistémico, la artrosis no afecta a otros órganos del cuerpo. El síntoma más común es el dolor de la artrosis en la articulación afectada después de su utilización habitual. El dolor en las articulaciones por lo general empeora durante el día. Puede haber hinchazón, calor, y crujidos de las articulaciones afectadas. El dolor y la rigidez de las articulaciones también pueden ocurrir después de largos períodos de inactividad. En la artrosis severa, la pérdida total de la almohadilla del cartílago provoca fricción entre los huesos, causando dolor en el reposo y dolor con un movimiento limitado.

Los síntomas de la artrosis varían mucho de paciente a paciente. Algunos pacientes pueden sentirse debilitados por sus síntomas. Por otro lado, otras personas pueden tener síntomas muy leves, a pesar de la degeneración evidente en las radiografías de las articulaciones. Los síntomas también pueden ser intermitentes. No es raro que los pacientes con artrosis de las manos y las rodillas pasen muchos años con intervalos libres de dolor entre los síntomas.

La artrosis de las rodillas es a menudo asociada con la obesidad o con una historia de repetidas de lesiones y/o cirugía de las articulaciones. La progresiva degeneración del cartílago de las articulaciones de la rodilla puede dar lugar a la deformidad y a la curvatura hacia afuera de las rodillas. Los pacientes con artrosis de las articulaciones que soportan peso (como las rodillas) pueden desarrollar una cojera. La cojera puede empeorar a medida que más se degenera el cartílago. En algunos pacientes, el dolor, la cojera y la disfunción de la articulación no responden a medicamentos u otras medidas conservadoras. Por lo tanto, la artrosis severa de las rodillas es una de las razones más comunes para los procedimientos quirúrgicos de reemplazo de rodilla en el mundo.

 

 

TRATAMIENTO PARA LA ARTROSIS DE RODILLA

 

Es importante que usted obtenga un diagnostico y tratamiento de la artrosis cuanto antes. El diagnóstico precoz y el tratamiento es el primer paso en el manejo exitoso de la artrosis. Su médico puede comenzar con un régimen de terapia con medicamentos, pero en última instancia, usted es el factor clave para vivir con éxito con la artrosis. Además de que medicamentos puede tomar, también deberá hacer cambios saludables en el estilo de vida, controlar el estrés y la depresión, evitar daños en las articulaciones, y encontrar un equilibrio entre el descanso y la actividad.

Los objetivos de cualquier plan de tratamiento para la artrosis incluyen:

  • Controlar el dolor y otros síntomas
  • Mejorar su capacidad de funcionar en actividades diarias
  • Disminuir el progreso de la enfermedad

La mayoría de los planes de tratamiento incluirá una combinación de los siguientes elementos:

  • Ejercicio
  • Control de peso
  • Protección de las articulaciones
  • La terapia física y ocupacional
  • Medicamentos

En los casos graves, cuando los tratamientos anteriores no funcionan, puede considerar la cirugía.

 

Medicamentos

La mayoría de las personas con artrosis utilizan la terapia farmacológica para aliviar los síntomas de la enfermedad. La mayoría de las drogas se centran principalmente en el alivio del dolor, pero algunas se dirigen a otros síntomas y ayudan a retardar la progresión de la enfermedad. Usted y su médico deben trabajar juntos para encontrar la combinación de medicamentos que funcionen mejor para usted. Los siguientes son ejemplos de algunos tipos de medicamentos que el médico podría considerar.

  • Analgésicos – Los analgésicos alivian el dolor sin aliviar la inflamación o el hinchazón. Si usted está interesado sólo en el alivio del dolor, estos fármacos tienden a tener menos efectos secundarios.
  • Analgésicos tópicos – los analgésicos tópicos incluyen cremas o ungüentos que se aplican directamente sobre la zona dolorida. Estas están disponibles sin receta médica y con frecuencia se pueden utilizar en combinación con medicamentos orales para aliviar el dolor.
  • Drogas antiinflamatorias no esteroideos – Estos medicamentos reducen la inflamación y la hinchazón, así como ayudan en el alivio del dolor y se recomiendan para personas que tienen dolores y signos de inflamación moderados a grave.

Fisioterapia

La artrosis puede ser tratada por su médico de atención primaria o usted podría ser derivado a un reumatólogo (un especialista de la artritis) o un cirujano ortopédico.

A veces, la artrosis puede afectar su capacidad para realizar tareas cotidianas como bañarse, vestirse y caminar. Si está teniendo problemas con este tipo de tareas, el médico puede prescribir terapia física u ocupacional. Un terapeuta físico u ocupacional puede darle recomendaciones para la protección de sus articulaciones. Su medico podrá recomendarle a alguno, sin duda.

La terapia física trabaja en el fortalecimiento de los músculos y en la mejora de su flexibilidad y su movilidad articular. Su terapeuta físico trabajará con usted en un programa de ejercicios específicos y otras técnicas de manejo del dolor.

CIRUGIA PARA LA ARTROSIS DE RODILLA

Aunque la mayoría de las personas con artrosis no necesitan cirugía, ésta podría ser una opción para usted si experimenta un daño severo en las articulaciones, un dolor extremo o un movimiento muy limitado como consecuencia de la artrosis. Los beneficios de la cirugía incluyen la mejora en el movimiento, el alivio del dolor y la mejora en la alineación de las articulaciones. Por supuesto, siempre existen riesgos con la cirugía, especialmente si usted tiene otros problemas de salud o tiene sobrepeso, ya que puede añadir tensión al corazón y a los pulmones durante el procedimiento de la cirugía. También existe el riesgo de formar coágulos de sangre en las piernas. Usted puede ayudar a prevenir esto tomando medicamentos anticoagulantes y haciendo ejercicios con las piernas para aumentar la circulación antes de la cirugía.

Hay varios tipos diferentes de cirugía de la articulación. A continuación se presentan las que más comúnmente se realizan en personas con artrosis:

Cirugía artroscópica – En este procedimiento el cirujano inserta un tubo muy delgado con una luz al final en la articulación a través de una pequeña incisión. Se conecta a un circuito cerrado de televisión y permite al cirujano ver el alcance de los daños en la articulación. Una vez allí, el médico puede tomar muestras de tejido, quitar cartílago suelto, reparar cierto daño, suavizar una superficie rugosa o extirpar el tejido sinovial enfermo. Se realiza con más frecuencia en la rodilla y el hombro.

Osteotomía – Su significado literal es “cortar el hueso”. Este procedimiento se utiliza para aumentar la estabilidad mediante la redistribución del peso sobre la articulación. La osteotomía es útil en personas con cadera unilateral o artrosis de rodilla (en sólo una sola articulación), ya que no es recomendable un reemplazo total de la articulación.

Cirugía de reemplazo articular o Artroplastia – Esta es la reconstrucción quirúrgica o el reemplazo de una articulación. Utilizado con éxito para ayudar a las personas que de otro modo podrían estar en una silla de ruedas, la cirugía de reemplazo articular consiste en la extracción de la articulación y la reparación de los extremos de los huesos y la sustitución de la articulación con un componente artificial. Este procedimiento generalmente se recomienda para personas mayores de 50 años o que tienen un progreso de la enfermedad grave. Normalmente, esta nueva articulación tendrá una duración de entre 20 y 30 años.

 

¿CÓMO SE DIAGNOSTICA?

 

La artrosis se diagnostica mediante la realización de una adecuada historia clínica –entrevista con el paciente–, una exploración de las articulaciones y la petición de radiografías.

 

Ocasionalmente es necesario extraer el líquido articular que se haya acumulado dentro de la rodilla para analizarlo, cerciorarse de que sus características son las que cabría esperar en la artrosis, y, sobre todo, descartar enfermedades articulares por cristales microscópicos, que pueden manifestarse clínicamente de forma muy parecida a la artrosis.

 

No hacen falta análisis especiales de laboratorio para diagnosticar la enfermedad aunque pueden ser necesarios algunos exámenes para descartar otros procesos que pueden simular una artrosis de rodilla y para asegurar que se pueden dar las medicinas con escaso riesgo para el organismo.

 

La artrosis no puede diagnosticarse exclusivamente mirando una radiografía, porque a partir de cierta edad todo el mundo tiene signos artrósicos en las radiografías. Sin una entrevista y exploración física adecuadas no será posible diagnosticar correctamente la enfermedad.

 

¿QUÉ INFLUYE EN EL PROCESO?

 

La obesidad y una mala función muscular determinan un empeoramiento de la artrosis de rodilla, que evoluciona más rápidamente y con más dolor.

 

Los requerimientos físicos intensos también aceleran la evolución de la artrosis. Correr y darse largas caminatas no es un buen ejercicio para la artrosis de rodillas, ya que acelera la destrucción articular. Las actividades físicas que conlleven carrera, marcha o salto pueden acelerar la destrucción del cartílago hialino.

 

Algunos pacientes refieren un empeoramiento de sus síntomas en las épocas de mal tiempo atmosférico, sin que se conozca la causa de la relación entre el estado meteorológico y las manifestaciones clínicas de la artrosis.

 

No existe ninguna dieta especial que mejore la artrosis de rodilla. Las únicas recomendaciones que se pueden hacer es controlar la ingesta de calorías para evitar el sobrepeso y seguir una dieta mediterránea variada.

 

¿CÓMO SE TRATA?

 

existen tratamientos muy útiles que van a permitir a la mayoría de los pacientes llevar una vida prácticamente normal o al menos aceptable. Los pacientes con artrosis de rodilla pueden convivir con la enfermedad y adaptar su actividad a las manifestaciones de la misma.

 

MEDIDAS GENERALES

 

Debe evitarse permanecer mucho tiempo caminando o de pie. Es más conveniente dar varios paseos cortos que uno largo.

Cuando aparece dolor se debe tomar un descanso hasta que las molestias se atenúen.

Si una pierna es más larga que la otra, suele ser útil la corrección mediante el uso de alzas adecuadas en el calzado.

Una de las medidas más eficaces es alcanzar el peso ideal. La obesidad es perjudicial para la salud y especialmente peligrosa para la evolución de la artrosis de rodillas, ya que éstas deben aguantar el peso del cuerpo.

El reposo es también muy útil para aliviar el dolor que aparece tras la actividad física.

 

AYUDAS A LA VIDA DIARIA

 

Se debe evitar subir y bajar escaleras. Deben buscarse las rampas y los ascensores, acomodando los itinerarios a la presencia de estos elementos para salvar desniveles.

 

En el caso de que una rodilla duela más que la otra, el uso de un bastón en el brazo contrario a la rodilla más dolorosa libera parcialmente de peso dicha rodilla durante la marcha y disminuye el dolor y la limitación.

 

TRATAMIENTO FÍSICO

 

Es muy recomendable mantener un buen tono muscular y un adecuado acondicionamiento físico. El uso de una bicicleta estática proporciona un excelente tono muscular sin sobrecargar la articulación. La natación es otra actividad física especialmente recomendable. Deben evitarse los deportes con carrera y salto.

 

La aplicación de calor seco local con una bolsa de agua caliente o con una manta eléctrica disminuye el dolor y es una medida doméstica muy útil y al alcance de todos para disminuir el dolor y la rigidez.

 

En ocasiones su reumatólogo puede decidir enviarle a una unidad de terapia física (Rehabilitación) para que, mediante ejercicios, movilizaciones y aparatos que generan calor dentro de la articulación, las rodillas mejoren en su función y en sus manifestaciones dolorosas.

 

TRATAMIENTOS LOCALES

 

Algunos productos administrados dentro de la articulación mediante una infiltración producen un notable alivio sintomático. Estos productos son los corticoides y el ácido hialurónico. Su medico conoce mejor que nadie cuál es el momento adecuado para administrárselo durante el curso de la enfermedad.

Durante los últimos años se ha desarrollado con gran éxito la infiltración con compuestos biológicos extraídos de la sangre del propio paciente. Estos compuestos se denominan bajo el nombre de factores de crecimiento o plasma rico en plaquetas. Le invitamos a leer la sección de AVANCES BIOLOGICOS, para más informción y detalles.

 

La utilización de corticoides (prednisona, cortisona, metilprednisolona, etc.) por vía oral, no está indicada en la artrosis de rodilla.

 

POSIBILIDADES QUIRÚRGICAS

 

A veces, a pesar de todas las medidas terapéuticas reseñadas en los párrafos anteriores, la artrosis de rodilla puede seguir un curso inexorable hacia la destrucción prácticamente completa del cartílago hialino. En estos casos la implantación de prótesis articulares, restaura la capacidad funcional y elimna el dolor. De nuevo su medico es el profesional más capacitado para decidir cuándo utilizar estas herramientas quirúrgicas.

 

¿CÓMO EVOLUCIONA?

 

La evolución de la artrosis de rodilla es muy variable de paciente a paciente. En general se comporta como una enfermedad crónica, lentamente evolutiva, con temporadas de mayores molestias que dan paso a épocas buenas en las que prácticamente no existen molestias. En determinados casos, el deterioro del cartílago hialino es tan intenso que es necesaria la implantación de una prótesis articular.

 

 

Fuente: http://www.artrosisderodilla.net/