Lesiones del ligamento de cruzado

Probablemente nos encontramos ante una de las lesiones más temidas por futbolistas, baloncestistas, esquiadores y, deportistas en general. Los motivos son derivados del tiempo de recuperación de la misma que prácticamente implica perderse la temporada , la posibilidad real de no recuperar el nivel de movilidad previo a la lesión y, el obligado paso por el quirófano en el caso de los deportistas, algo opcional aunque recomendable en los no practicantes, si se quiere volver a competir.

 

 

A) LIGAMENTOS DE LA RODILLA

 

Los ligamentos son haces de fibras de colágeno que tienen como función limitar el desplazamiento de la articulación por encima de los límites anatómicos y biomecánicos.

 

1) Ligamentos de la rodilla

1) Ligamento cruzado anterior (LCA): Es la estructura que se lesiona con mayor frecuencia, en ella nos centraremos en el artículo.

2) Ligamento cruzado posterior (LCP)

3) Ligamentos laterales externo/interno: Se comentarán sus pormenores en el siguiente artículo.

 

LESIONES DE LIGAMENTO CRUZADO ANTERIOR

El ligamento cruzado anterior es el freno principal (en un porcentaje aproximado del 90%) al desplazamiento anterior de la tibia, limita la rotación tibial y la angulación externa e interna de la rodilla cuando está completamente estirada.

Las mujeres tienen una mayor propensión a lesionarse el LCA dadas sus características anatómicas: mayor laxitud articular, pelvis más ancha lo cual condiciona una rotación externa de la tibia, el lugar donde se aloja el LCA en la rodilla (escotadura).

 

¿CÓMO SE PRODUCE LA ROTURA DEL LIGAMENTO CRUZADO?

El mecanismo de rotura se fundamenta en un cambio brusco de dirección de la rodilla al decelerar de manera súbita. Un ejemplo gráfico de tal circunstancia es la realización de un mal apoyo de la extremidad tras un salto o bien, parar de manera precipitada durante una carrera

Los efectos de la rotura se traducen de manera clara en la expresión tan manida por los deportistas que la sufren de: “ se me ha quedado la rodilla clavada”

 

SÍNTOMAS DE LA ROTURA

– Se siente e incluso se puede llegar a oír un chasquido en el interior de la rodilla.

– Aparece una inflamación moderada o severa.

– Dificultad para apoyar la extremidad lesionada.

– Limitación para doblarla y estirarla, normalmente provocado por el dolor.

– Ante una exploración de la rodilla, el paciente refiere sentirla dolorida.

– Tendencia a mantenerla en semiflexión.

– Impotencia funcional a la marcha.

 

DIAGNÓSTICO

– En la lesión de ligamentos cruzados, serán positivos el signo del cajón anterior en caso de lesión de LCA, o del cajón posterior en caso de lesión del LCP.; en presencia de una lesión de LCA aguda, el signo del cajón anterior puede ser negativo. Son necesarias muchas veces otras pruebas.

– El estudio radiológico en dos planos permitirá descartar la existencia de fracturas o arrancamientos óseos a nivel de las inserciones de los ligamentos.

– Para una correcta valoración se precisa una resonancia magnética. Se debe tener en cuenta que en el momento de producirse la lesión y, en ciertas ocasiones debido al hematoma interno existente, se hace difícil el ver de forma correcta el estado del ligamento.

– El diagnóstico inicial es por lo general difícil, debido al dolor y, a las posibles lesiones combinadas y asociadas a lesiones meniscales (frecuente la lesión del ligamento lateral interno y menisco interno, la temida “tríada”), pero desde el punto de vista ligamentario, el clínico debe precisar si la lesión afecta a las estructuras periféricas del compartimiento interno o externo, o si afecta a los ligamentos cruzados (el LCA. es el más frecuentemente lesionado, siendo el LCP. sólo ocasionalmente afectado).

– La evolución natural de una ruptura de ligamentos conlleva a la inestabilidad crónica de la rodilla, provocando en el paciente la sensación de inseguridad en la misma, impidiéndole por ende la actividad deportiva y, limitando muchas actividades de la vida sedentaria.

 

SITUACIONES CON TRATAMIENTO NO QUIRÚRGICO

Existen una serie de situaciones en las cuales no es recomendable o bien, no se considera imprescindible la intervención y que se enumeran a continuación:

– Tratarse de una persona mayor y con un nivel de exigencia física diaria baja.

– Presentar un grado de inestabilidad de la rodilla mínimo.

– Inexistencia de lesiones asociadas.

La no intervención quirúrgica implica:

1) Capacidad del lesionado para cumplir con un programa de rehabilitación prolongado: reforzamiento muscular (cuadriceps, isquiotibiales).

2) A menudo se precisa una rodillera estabilizadora para realizar determinadas actividades deportivas.

3) Probablemente cambiar el nivel y tipo de actividad deportiva. En el caso de ser muy exigente.

 

TRATAMIENTO QUIRÚRGICO

Las opciones de cirugía han ido variando a lo largo de los años, actualmente se mantiene un patrón establecido y generalizado: la artroscopia. Esta técnica en sus albores habitual en la rodilla, se ha ido extendiendo al resto de las articulaciones. Anteriormente se empleaban cirugías abiertas pero se ha demostrado la artroscopia como mejor opción. Del mismo modo ha habido variaciones en cuanto a la plastia empleada para sustituir el ligamento roto.

 

Técnicas utilizadas

1) En un principio se empleaban plastias artificiales actualmente en desuso.

2) Autoinjertos con dos opciones:

– Plastias “hueso – tendón – hueso” a partir del tendón rotuliano. Obtenido del extremo inferior de la rótula, tendón rotuliano y tuberosidad tibial anterior. Esta zona de donde se obtiene el injerto se regenera por completo y al año muestra las mismas características que presentaba anteriormente.

– Plastias obtenidas de los tendones situados en la parte posterior de la rodilla (denominados “pata de ganso”).

3) Aloinjertos: Tendones obtenidos a partir de un cadáver. Ante los efectos que provoca la extracción de las fibras de un tendón de la propia persona: sangrado, inflamación, alteración de la estructura afectada. Es una opción de futuro con grandes posibilidades.

 

TRATAMIENTOS PREVIOS Y POSTOPERATORIOS

Previo a la intervención

– Hielo para disminuir la inflamación: Los tres primeros días cada dos horas de 10 a 15 minutos. A partir de esos tres primeros días al menos tres veces al día.

– Evitar el apoyo de la pierna en esa semana posterior a la lesión, será necesario el apoyo de muletas.

– Si el tiempo de espera a la intervención se alarga. Se debe retomar la actividad para mantener la fuerza de la pierna. Es conveniente realizar actividades como la natación o, la bicicleta sin resistencia ( si la rodilla lo permite). Además de ejercicios de fortalecimiento de la pierna, se puede emplear la electroestimulación.

Tras la intervención:

Los plazos de la recuperación son variables y, están comprendidos entre los 4 y los 6 meses.

A continuación se van a exponer una serie de indicaciones para una correcta rehabilitación de la zona ordenadas de manera cronológica:

1) Primera semana

– Reposo absoluto.

– Hielo: 15 minutos cada dos horas.

– Posibilidad de electroestimulación del cuadriceps y la musculatura posterior (isquiotibiales).

– Ejercicios activos de extensión de la rodilla.

– Movimientos pasivos de la rodilla buscando la flexión, dentro del rango que nos permita la rodilla.

– Desplazamiento mínimo (siempre con muletas)

2) Segunda semana

– Desplazamiento con muletas (carga parcial)

– Hielo tres veces al día.

– Ejercicios activos de flexión de la rodilla (hasta 90º).

– Masaje drenante para disminuir la inflamación.

– Retirada de los puntos.

3) Tercera semana

– Movilización de la rótula

– Marcha sin muletas, reeducar la marcha.

– Ejercicios activos de flexión de la rodilla hasta el umbral del dolor.

– Ejercicios en piscina

4) Cuarta semana

– Flexión pasiva de la rodilla, forzándola, se suele trabajar entre los 90 – 110 º.

– Entrenamiento propioceptivo y de equilibrio.

– Ejercicios para potenciación de la pierna.

– Inicio de trabajo con bicicleta, buscando insistir también en la extensión de rodilla.

5) Semanas posteriores:

– Ir forzando la rodilla hasta llegar a los rangos de movimiento habituales, tanto de flexión como de extensión.

– Ir aumentando poco a poco la intensidad de las actividades: trote suave, carrera…

– Los ejercicios propioceptivos son fundamentales para la correcta recuperación de la rodilla.

– Ejercicios de fortalecimiento de la musculatura anterior y posterior de la pierna.

– Como se había citado el tiempo para retomar la práctica deportiva oscila entre 5 y 6 meses. Para la vida cotidiana y laboral está entre el 3 y 4 meses.

– La recuperación completa de la rodilla suele rondar período de un año

 

Fuente: http://www.hoysport.com/

Reconstrucción del ligamento cruzado anterior (LCA)

 

Es una cirugía para reconstruir el ligamento que se encuentra en el centro de la rodilla con un nuevo ligamento. El ligamento cruzado anterior (LCA) mantiene al hueso de la espinilla (tibia) en su lugar. Una ruptura de este ligamento puede provocar que la rodilla se afloje durante la actividad física.

 

 

 

Descripción

 

Usted probablemente recibirá anestesia general inmediatamente antes de la cirugía. Esto significa que estará dormido y sin dolor. Algunas veces, se usan otros tipos de anestesia para esta cirugía.

 

 

 

El tejido que reemplazará el LCA dañado proviene de su propio cuerpo o de un donante. Un donante es una persona que ha muerto y que, antes de morir, decidió dar todo o parte de su cuerpo para ayudar a otros.

 

 

 

El tejido tomado del propio cuerpo se denomina autoinjerto. Los dos lugares más comunes para tomar el tejido son un tendón de la rótula o un tendón de la corva. Éste último corresponde al músculo por detrás de la rodilla.

 

El tejido tomado de un donante se denomina aloinjerto.

 

El procedimiento por lo regular se realiza por medio de una artroscopia de rodilla, procedimiento en el cual se inserta una cámara diminuta dentro de la rodilla a través de una pequeña incisión quirúrgica. La cámara va conectada a un monitor de video en el quirófano y el cirujano la utilizará para revisar los ligamentos y otros tejidos de la rodilla.

 

 

 

El cirujano hará otras pequeñas incisiones alrededor de la rodilla e introducirá otros instrumentos médicos. Asimismo, reparará cualquier daño encontrado y luego reemplazará el LCA siguiendo estos pasos.

 

 

 

El ligamento viejo se retira utilizando una rasuradora u otros instrumentos.

 

Si se va a usar su propio tejido para hacer el nuevo ligamento cruzado anterior, el cirujano hará una incisión más grande, a través de la cual extraerá luego este tejido.

 

El cirujano hará túneles en el hueso para pasar el nuevo tejido, el cual estará en el mismo lugar del LCA viejo.

 

El cirujano fijará el nuevo ligamento al hueso con tornillos y otros dispositivos para mantenerlo en su lugar. A medida que sana, los túneles del hueso se llenan, lo cual asegura más el nuevo ligamento.

 

Al final de la cirugía, el cirujano cerrará las incisiones con suturas (puntos) y les colocará un apósito. Durante el procedimiento, la mayoría de los cirujanos toman imágenes desde el monitor de video, de manera que usted pueda ver lo que se encontró y lo que se hizo.

 

 

 

¿Por qué se realiza este procedimiento?

 

 

 

No tratar un LCA roto puede llevar a daño del tejido y artritis temprana. La reconstrucción del LCA se puede recomendar para estos problemas de rodilla:

 

 

 

Rodilla que se afloja o se siente inestable durante las actividades diarias.

 

Dolor de rodilla.

 

Incapacidad para continuar practicando deportes u otras actividades.

 

Cuando otros ligamentos también están dañados.

 

Antes de optar por hacerse la cirugía, usted debe entender el tiempo y el esfuerzo que tomará la recuperación. Será necesario ceñirse a un programa durante 4 a 6 meses antes de que pueda volver a la actividad completa. El éxito de la cirugía depende de su cumplimiento con el programa de rehabilitación.

 

 

 

Riesgos

 

 

 

Los riesgos de cualquier anestesia son:

 

 

 

Reacciones alérgicas a los medicamentos

 

Problemas respiratorios

 

 

 

Los riesgos de cualquier cirugía son:

 

 

 

Sangrado

 

Infección

 

 

 

Otros riesgos adicionales de esta cirugía son:

 

 

 

Coágulo de sangre en la pierna

 

Incapacidad del ligamento para sanar

 

Falta de efectividad de la cirugía para aliviar los síntomas

 

Lesión a un vaso sanguíneo cercano

 

Dolor en la rodilla

 

Rigidez de la rodilla o pérdida del rango de movimiento

 

Debilidad de la rodilla

 

Antes del procedimiento

 

Coméntele siempre al médico o a la enfermera qué fármacos está tomando, incluso medicamentos, suplementos o hierbas que haya comprado sin una receta.

 

 

 

Durante las dos semanas antes de la cirugía:

 

 

 

Le pueden solicitar que deje de tomar fármacos que dificultan la coagulación de la sangre. Ellos abarcan ácido acetilsalicílico (aspirin), ibuprofeno (Advil y Motrin), naproxeno (como Aleve y Naprosyn ) y otros fármacos.

 

Pregúntele al médico qué fármacos aún debe tomar el día de la cirugía.

 

Si tiene diabetes, cardiopatía u otras afecciones médicas, el cirujano le pedirá que acuda a un médico que trate estas enfermedades.

 

Coméntele al médico si usted ha estado bebiendo mucho alcohol, más de 1 ó 2 tragos al día.

 

Si fuma, trate de dejar el hábito. Pídale ayuda al médico o a la enfermera. El hecho de fumar puede retardar la consolidación de huesos y cicatrización de heridas.

 

Siempre hágale saber al médico si tiene un resfriado, gripe, fiebre, brote de herpes o cualquiera otra enfermedad que usted pueda tener antes de la cirugía.

 

En el día de la cirugía:

 

 

 

Se le solicitará no beber ni comer nada durante 6 a 12 horas antes del procedimiento.

 

Tome los fármacos que el médico le recomendó con un pequeño sorbo de agua.

 

El médico o la enfermera le dirán a qué hora debe llegar al hospital.

 

Después del procedimiento

 

Usted probablemente se irá para la casa el mismo día de la cirugía. Tal vez tenga que usar una abrazadera de rodilla y posiblemente también necesite muletas durante las primeras 1 a 4 semanas. A la mayoría de las personas se les permite mover la rodilla inmediatamente después de la cirugía para ayudar a prevenir la rigidez. Se puede necesitar medicamento para manejar el dolor.

 

 

 

La fisioterapia puede ayudar a muchas personas a recobrar el movimiento y la fuerza en la rodilla. La terapia puede durar de 2 a 6 meses.

 

 

 

Qué tan pronto retorne usted a trabajar dependerá del tipo de labor que realice. Puede ser en cualquier momento desde unos días hasta unos meses. Retornar por completo a las actividades y a los deportes por lo regular toma de 4 a 6 meses.

 

 

 

Pronóstico

 

La reconstrucción del LCA normalmente es muy efectiva. Un LCA roto solía acabar con las carreras de muchos atletas. Ahora, los mejoramientos en la cirugía y en la rehabilitación brindan resultados mucho mejores. Estos mejoramientos incluyen menos dolor y rigidez, menos complicaciones con la propia cirugía y recuperación más rápida. Después de la reconstrucción del LCA, la mayoría de las personas tendrá una rodilla estable que no se aflojará.

 

Nombres alternativos

 

Reparación del ligamento cruzado anterior

 

 

 

Fuente: http://www.nlm.nih.gov/