Rodilla de corredor o sindrome de la banda iliotibial

También conocido como el “síndrome del limpiaparabrisas”, es una afección característica de los corredores de fondo y a veces en los ciclistas. Se trata de una tendinitis de la banda iliotibial que puede acompañarse en algunos casos de una bursitis.

 

En la carrera de fondo, la repetición de flexoextensiones de la rodilla provoca microlesiones de las mismas fibras colágenas y, a veces, una bursitis de la bolsa serosa situada entre la bandeleta y el cóndilo.

Signo de Noble

Clínicamente, este síndrome se traduce por dolor en el compartimente externo de la rodilla, que se irradia, a veces, hacia la cara exterior del muslo. Las molestias aparecen, al principio, después de varios kilómetros de carrera, aumentando en terreno ondulado o en superficies duras no planas. Es frecuente que estas molestias aparezcan al aumentar la zancada. Posteriormente, son cada vez más precoces y molestas en actividades cotidianas y su intensidad puede obligar al corredor a interrunpir su actividad.

 

Se puede poner de manifiesto por problemas estáticos, como un genu varo más o menos asociado a un calcáneo varo, en apoyo unipodal o bipodal. Un exámen del calzado puede desvelar un desgaste anormal del borde externo entre un zapato y otro.

Banda Iliotibial.

El diagnostico se confirma mediante:

 

Prueba de Renne.

Aparición expontánea del dolor cuando el sujeto se coloca en apoyo unipodal sobre el lado afectado, con la rodilla flexionada de 30 a 40 grados.

 

Prueba de Noble.

La presión directa que ejerce el explorador sobre la cara externa del cóndilo externo, 3 cm por encima de la interlínea, despierta dolor con la extensión pasiva de la rodilla, este dolor aparece alrededor de los 30 grados y puede aumentar con el varo de la rodilla.

Test banda iliotibial.

Tratamiento.

Reposo deportivo de aproximadamente unas 3 semanas, asociado a 2 o 3 infiltraciones de corticoides. Se puede asociar crioterapia, masaje transverso profundo, etc. La vuelta al entrenamiento deberá hacerse sobre un terreno suave y plano eliminando el calzado usado.

 

Prevención ante la recaida.

1 Evitar correr en pendientes pronunciadas hasta que cure la lesión.

2 Corregir los posibles problemas de pisadas.

3 Evitar correr con calzado desgastado en la parte exterior del talon.

 

Diversas soluciones a la lesión.

1 Unas buenas plantillas que corrijan el problema de pisada del corredor.

2 Fortalecer los músculos abductores de la cadera de la siguiente forma:

 

Supongamos que el problema radique en la pierna derecha.

 

Colocarse sobre una banqueta con las piernas rectas y las rodillas juntas. La banqueta se coloca cerca de una pared, colocarse de lado de la pared y apoyarse con la mano izquierda en ella.

 

Hacer descender el pie izquierdo por el lateral del banco de forma que la cadera izquierda queda por debajo de la derecha. Todo ello con la piernas rectas y juntas. Además, la cadera derecha debe moverse hacia el exterior. Hacer descender el pie izquierdo y hacer subir y desplazar hacia la derecha la cadera derecha.

 

Se debe hacer recaer todo el peso posible hacia el interior y el talón del pie derecho.

 

Esto simula el movimiento natural de pronación del pie.

 

Una vez echo esto, flexionar la rodilla derecha 10-15 grados y poteriormente mover la cadera repetidamente hacia adelante y hacia atrás 20 cms.

 

Este movimiento se debe hacer sin variar el ángulo de flexión de la rodilla, cargando el peso del cuerpo sobre el talón apoyado, parte interna del pie derecho, y lo que es muy importante con la cadera derecha por encima de la izquierda y desplazada hacia la derecha, es decir hacia afuera.

 

Hacer 15 repeticiones del movimiento adelante-atrás de la cadera varias veces al día

 

Fuente: http://www.mundoatletismo.com/